Mi Design System lo quiero al punto

Hace unos días mientras comíamos en un sitio de hamburguesas de moda, salió la conversación de cómo se había reducido la calidad a medida que iban abriendo sitios nuevos y durante la conversación hubo 3 frases que me llamaron la atención:

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“Ya no las hacen con amor”
“Han sistematizado el proceso y las han escalado a lo bestia, sin mirar la calidad”
“Pues McDonalds lo lleva haciendo 80 años y les funciona”
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La parte que me dio que pensar fue que estamos viendo cómo una hamburguesa cuya propuesta de valor es ser gourmet, de calidad y con saber hacer, pero que en el momento que la sistematizamos, perdiendo de vista la calidad de los procesos y los ingredientes, irremediablemente se acaba transformando en algo de baja calidad, pudiéndola comparar con cualquier producto de comida rápida. Por el camino hemos degradado el producto y la satisfacción de los clientes, pero hemos alcanzado el éxito comercial.
Ahora traslademos esta idea al mundo del diseño de productos digitales y los sistemas de diseño; porque no están tan lejanos.

He participado en la creación de sistemas de diseño, y de hecho, actualmente trabajo diseñando un producto con otro, y sinceramente no estoy convencido de que un “Design System” sea la panacea para todos los problemas de diseño de las empresas. De hecho, si no se construyen bien tienden a inducir al caos.

Creo que la pregunta con la que podemos empezar y que ahora mismo pocos se hacen es:

¿De verdad necesito un sistema de diseño y estoy dispuesto a aceptar las implicaciones que conlleva?

Un sistema es algo que debe ser orgánico, que tienes que cuidar y mantener, porque en realidad es la columna vertebral de tu producto, sólo que en vez de verlo como una unidad, es el despiece del mismo en componentes, procesos, decisiones… De hecho un sistema es algo más que un producto, es algo que debe transformar la organización y ciertos procesos que deben orbitar alrededor de él.

Muchas veces me da la sensación de que los sistemas (o lo que se conoce por sistemas) se están diseñando porque “es lo que toca hacer ahora” y resulta que poner los colores en una cuadrícula, la jerarquía de las tipografías, 4 campos de formularios y alguna card, no es un sistema de diseño.
De hecho es una Biblioteca de componentes… o ni eso, una guía de estilos.

Con esto quiero decir que nosotros mismos deberíamos reflexionar sobre el sistema que estamos diseñando y ser honestos con nosotros mismos sobre si es realmente útil, necesario y escalable o sólo es algo a lo que hemos dado forma de “sistema” para venderlo así.
En arquitectura, habitualmente a los arquitectos se les dice que deberían vivir dos años en las casas que ellos han diseñado… y creo que los diseñadores deberíamos también hacernos una pregunta:

¿Usamos los «sistemas» que diseñamos? ¿o simplemente acaba siendo un entregable ordenado al pixel, que jamás volverá a estar así una vez se use porque no tiene sentido?

No se trata tanto de cuál es la última moda en software o qué framework de javascript se lleva esta primavera, esas son variables que cambian continuamente dentro de nuestro día a día, pero que no deben orquestar el núcleo de un sistema.
Un sistema de diseño tiene que estar pensado para ser usado por personas. Estamos diseñando para otros diseñadores, maquetadores, desarrolladores, gente de negocio… En definitiva, estamos diseñando el diseño de una organización, con el objetivo de sentar las bases sobre las que se que pueda crecer y escalar de una forma responsable, controlada, y de calidad. Y creo que es algo que no debemos olvidar.

Para terminar, un “Design System” no es algo que compres y pongas a funcionar y ya, porque posiblemente acabes cayendo en el “fast food design”; es decir, usar un sistema como base y excusa para escalar el producto a cualquier coste perjudicando su calidad y eso, al final, es percibido por el usuario.


Y a la vez no estoy de acuerdo conmigo mismo.

Volviendo al símil de la hamburguesa…

Antes hablaba de la pérdida del “hecho con amor” cuando la elaboración de ésta se había sistematizado y escalado sin pudor, pues bien, me da la sensación de que con toda esta vertiente de sistemas de diseño está deshumanizando el diseño, haciéndolo frío, y perdiendo el craft de la “artesanía”, haciendo que deje de ser algo orgánico para ser un producto industrial.

Pero bueno, tanto hablar de hamburguesas me ha abierto el apetito, y sobre la industrialización del diseño ya si eso hablamos otro día :)

 
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